16 de noviembre de 2008

Carlos Salinas Para Gobernador de Nuevo Leon un Acierto?

Con base en este supuesto, el ex mandatario aspiraría a convertirse en el gobernador de una de las entidades política y económicamente más poderosas del país, sólo superada por la Ciudad de México, en manos del PRD, y por el Estado de México, hoy gobernado por su delfín, Enrique Peña Nieto.

Carlos Salinas confía en que el electorado de

Nuevo León le daría su respaldo mayoritario en las urnas, considerando los beneficios que le dejó a la entidad durante su mandato, sobre todo entre las clases populares de la entidad.

Y una vez instalado como gobernador, el ex presidente tendría las cartas credenciales para operar a través de la Conago (Conferencia Nacional de Gobernadores), el organismo político informal que desde el sexenio de Vicente Fox se ha convertido en un contrapeso priísta al poder de los presidentes panistas.

Después de todo, de los 32 estados que integran la república, una mayoría de 18 son gobernados por el PRI.

Pero sobre todo, Carlos Salinas se convertiría en el pivote político estratégico del poderoso e influyente bloque fronterizo de gobernadores priístas, integrado por los mandatarios tricolores de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Sonora.

No hay que olvidar que los apoyos electorales bajo la mesa que dieron Eugenio Hernández, Natividad González Parás, Humberto Moreira y Eduardo Bours fueron los que apuntalaron el controvertido triunfo del PAN y de Felipe Calderón en la contienda presidencial de 2006.
Tampoco hay que ignorar que los dos ejes de poder priísta que coordinaron esta operación política, antimadracista primero y antilopezobradorista después, fueron Elba Esther Gordillo y el mismo Carlos Salinas.

Para el ex presidente de México, instalarse en la gubernatura de Nuevo León sería la oportunidad de volver a emerger a la superficie del primer plano político, dejando atrás las sombras desde donde hoy opera, guste o no, como el hombre más influyente de la política en México.

Una gubernatura como la de Nuevo León le daría el derecho legítimo no sólo de opinar, sino de proponer políticas públicas.

Y eso no es nada difícil, considerando que en los primeros dos años de la administración de Calderón se ha vivido un entorno de pobres resultados y de deficiente interlocución de alto nivel, tanto con la clase política, como con la empresarial y la intelectual.

Por eso el político de Agualeguas considera que el clima es propicio para volver por la puerta grande. La que lo reubicará en el primer plano de la política nacional.

Para llenar los vacíos de poder que cada día se ven más abismales dentro del calderonismo. Para instalarse codo a codo con Manlio Fabio Beltrones y Enrique Peña Nieto como el factótum priísta para 2012. Analicemos.

Fuente: http://www.vanguardia.com.mx

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