8 de enero de 2012

Libro que ha marcado la vida de los políticos mexicanos

Por: Mario Mijares

1.- Respecto a la tan repiqueteada respuesta del candidato a la presidencia del Partido Revolucionario Institucional PRI, Peña (Necio), recomiendo a mis estimados lectores, sobre todo a mis alumnos; que lean el libro escrito por Manuel Payno (1820-1894), El hombre de la situación, editado por la Universidad Veracruzana. Novela que fue escrita poco antes de su muerte. Payno participó en las luchas políticas y literarias que decidieron el destino del país, dentro de ese accidentado periodo que le toco vivir. Dicha obra fue escrita en 1861 en donde en su “Proemio”, inicia diciendo: “La vida es un vasto teatro;[…] los más allá de anacoretas, de varones santos, de sabios profundos, de liberales sinceros, de políticos sagaces, fanáticos intratables, de mercaderes sin conciencia, de saltimbanquis y pulchinelas, en fin, por que la ambición y la vanidad humana no conoce límites y desean desde lo más noble y elevado, hasta lo más abyecto y absurdo”. Se trata del tío Fulgencio, un viejo curro andaluz, que tenía que mantener a una familia numerosa con el producto de su miserable cortijo. En estas circunstancias, decide enviar a su hijo a América (México) para que recogiera “un poquitín de oro y plata”, pero tan pronto como llegues le dice el tío Paco, mira bien donde pisas, las piedras que veas de oro te las guardas, las de plata las dejas para los criaos o marineros”.

2.- La parodia, dentro de un sarcasmo impresiónate que cala hasta nuestros días, es que este catalán ignorante de imagen grotesca, después de arribar por el Puerto de Veracruz, llega a la ciudad de México, en donde por azares del destino, así como la muerte de un mercader español que lo recoge muere y le hereda una inmensa fortuna. Este Fulgencio, ya como hombre rico, envía a su hijo a estudiar a Inglaterra, (tal como lo hacen ahora alguno ricos mexicanos e incluso políticos, cuyos hijos ahora están en el ITAM; Tecnológico de Monterrey, Universidad la Américas en Puebla entre otros, de ahí muchos viajan a Estados Unidos, España entre otros) pero cuando arriba el hijo de Fulgencio, le dice la madre –“”antes de que nos gane el sueño cuéntanos de tu estancia. Contesta el muchacho de porras, quien es acompañado por un compañero de la universidad: -“Lo que es México…uf…no es malo; pero ¡qué policías, que calles, qué empedrados!...En Londres todas las calles…pero vamos…”

3. El caso es que el “hijo de su”, incita al Fulgencio su papá, para que entre a la política, cosa que nunca había pensado, este finalmente acepta y entonces el mancebo, le recomienda que cambie los muebles de su casa, llama a los mejores modistas y a los mejores sastres, compra carruajes, en fin. Pero cuando Fulgencio siente desfallecer con tanto gasto y movilización política el hijo le recrimina y le dice:

-¡Pero hombre!

-No hay remedio, papá. Usted tiene que entrar en la sociedad, y figurar en el gobierno, ¡qué sabemos si con el tiempo no podrá usted subir más alto en este país de estúpidos”.(página 205)

Don Fulgencio sonrió: la vanidad y la ambición que despertó en su corazón el maestro Pinpinela, se sublevaba más fuertemente con la perspectiva de lujo y de engrandecimiento que le presentaba su hijo ingles.

4.- El caso es que en dos meses, don Fulgencio apareció en uno de los diarios más acreditados de la ciudad (algo así como Televisa de esa época) en donde dice: “Tenemos el gusto de anunciar que acaba de llegar a esta ciudad capital el señor don Fulgencio García Julio, Diputado del Congreso general. Es una persona muy bien acomodada y notable en su Estado. Literato, economista y agricultor, posee cuantos conocimientos son necesarios para desempeñar una misión tan delicada […]

5. Estimado lector, esto fue en 1861, la pregunta es; en que ha cambiado México, somos lo mismo ignorantes que vio el “hijo de su”, lo cuales también los ve “la hija de su”, (Peña Necio), NO hay nada nuevo bajo el sol mexicano, no modificamos en nada. En México cualquier estúpido es gobernador o presidente de la república mexicana, pues el pueblo mexicano sigue igual o peor de ignorante empezando por sus gobernantes. No dejen de leer para evitar ser un Peña Necio, entre muchos que presumen doctorados sin haber leído un solo libro.